Bien, sabemos que nuestra psique se divide en tres partes principales:ello, yo y superyó. Pero, ¿cuántas veces has tenido que mentir para decir tus sentimientos? ¿cuántas veces has tenido que guardarte lo que llevas dentro? ¿qué lo hace salir?
Bien, Freud formuló en su teoría del psicoanálisis mecanismos de defensa que son los que el sujeto ocupa como resistencia hacia una terapia psicoanalista, sin embargo, no sólo ahí son utilizados sino que se expresan en la vida diaria.
Primero y antes que nada, tomemos las características de cada parte de nuestra psique
Ello es, como se dice por ahí, nuestro verdadero ser, un ser salvaje que sólo busca la autocomplacencia y no está dispuesto a pensar por alguien más, cae en el egoísmo y en él recaen los actos de egoísmo y egocentrismo.
Superyó es aquella buena persona que vive dentro de nosotros, esa que nos grita “no hagas eso, no molestes a las personas, no escuches metal en tu casa porque tus familiares se molestan”, pero no todo es color de rosa, bajo esas ganas de querer cumplir como una buena persona se encuentra el orgullo, quien se cree perfecto en una sociedad imperfecta, ése que cree firmemente que merece más de lo que se está recibiendo.
Yo es lo que expreso de mi ser, no es más que la balanza entre lo que quiero (ello) y lo que debo (superyó) hacer, parecería que cualquier persona con las neuronas funcionando correctamente entendería éste concepto, sin embargo, nuestro Yo oculta esos sentimientos de fortaleza (superior o inferior), usamos los engaños y las mentiras para asegurar un equilibrio entre nuestras metas e ideales.
Entonces es Yo quien usa los mecanismos de defensa que, a muy grandes rasgos y muy resumidos son los siguientes, claro, con ejemplo muy comunes:
Negación: a todos nos han preguntado el clásico ¿estás bien? Y respondemos “si, de hecho estoy muy bien” y por dentro estamos destrozados, ocultamos nuestros sentimientos y pensamientos, es simple, negamos que estemos mal, ocultamos la verdad con una mentira opuesta que generalmente explota cuando alguien insiste lo suficiente. Psicológicamente hablando ocurre cuando la persona siente deseos de olvidar alguna situación incómoda, algún trauma o alguna vergüenza.
Desplazamiento: es muy interesante, puesto que en pocas palabras, se trata del cambio que se hace cuando al tener el concepto de un objeto/acto/situación inaceptable a ser aceptable, en realidad esto ocurre en el ello, puesto que busca hacer lo que se desea a veces entra en conflicto con sus propósitos, por ejemplo, cuando una persona detesta cierta canción y tras una estimulación del medio se cree aceptar dicha melodía, sin embargo muy dentro sigue molestando; cuando en las relaciones ocurren ataques físicos y la parte afectada los acepta, usa éste método de defensa a cambio de conservar el amor, de hecho algunas mentes logran transformar el concepto tanto que son incapaces de reconocer lo que es aceptable y lo que no lo es, generalmente ocurre en la adultez tardía.
Represión: ocurre cuando nos preguntan “¿qué tienes?” y respondemos “nada” sin más que agregar, tiene como causas algún suceso que no se quiere volver a vivir, como un rompimiento familiar, un enojo, una mala experiencia o un suceso fuerte como violaciones o accidentes, de hecho en algunos casos la represión llega a ser tan potente que el sujeto se olvida de ése suceso y sólo se accede a esa memoria por medio de hipnosis. Psicológicamente hablando Yo siente una ansiedad de olvidar que guarda los momentos tormentosos en la memoria profunda del sujeto.
Formación recreativa: es la actitud o hábito tomado que va en contra a un deseo reprimido, así pues los homofóbicos tienden a ser homosexuales, las personas con gran pudor o con gran timidez suelen tener tendencias exhibicionistas y viceversa, de hecho las personas más tranquilas suelen tener más deseos reprimidos, no es de sorprenderse que la mayoría de los asesinos seriales tengan una personalidad tranquila y que embonen perfectamente en sus sociedades.
Proyección: es cuando se le atribuyen los pensamiento personales a alguien más, como el clásico “es que le caigo mal a la profesora”, se presenta generalmente en la pubertad tardía y la adultez temprana (entre los 13 y los 27 años) cuando se piensa que todo mundo está en contra de uno, cuando si pensamos y somos muy sinceros, es uno quien está harto y no acepta el medio en el que se desarrolla. Psicológicamente hablando ocurre cuando se siente la ansiedad sobre otros, el saber si los demás sienten lo mismo que la persona, esto para que la persona se sienta que embona en la sociedad que lo rodea.
Regresión: ¿recuerdas la última vez que le pediste permiso a tu papá/mamá para salir y no regresar? Ése tono que utilizas y las palabras infantiles como “porfis, plis, anda ¿shi?” es nada más que una regresión, tomas una actitud menos madura que te hace sentir más cómodo y en control de la situación, por ejemplo cuando se es niño y se atienden nuestro berrinches, o se vive en una actitud de pubertad dada la libertad que se gozaba.
Los mecanismos de defensa, en especial las regresiones, tienen mucho que ver con los complejos que explicaré más adelante.